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El Estanque de las Diosas

Un experimento de literatura colaborativa, firmado por Urbatain y por todos los que comenten este artículo, aportando algo a un posible relato.

Miércoles 12 de noviembre de 2008, por El Clérigo Urbatain

Es una especie de jardín de árboles frondosos que apenas dejan pasar la luz del sol hasta un estanque artificial formado por calles inundadas de agua opaca de tonos verdosos pero limpia. Es una gran piscina alargada dividida en dos calles. La separación irregular la forman islas de estatuas, figuras que crecen desde debajo del agua, de forma que es fácil nadar, apoyando los pies cerca de estos islotes, pisando las cabezas de las estatuas que están por debajo del verde agua.

De vez en cuando una estatua solitaria permanece en mitad de una calle, igualmente medio hundida, sólo visible de pecho para arriba. Sólo que no es que se hayan hundido, sino que es como si el diseño se hubiese roto y se hubiese arrojado más agua de la normal. El borde de la piscina construido de bloques de piedra desgastada por el tiempo, salpicada aquí y allá de musgo y liquen; rocas antiguas que a su vez forman un paso elevado formando los bordes de la piscina, un paseo rodeado de esos árboles y jardines de copas tan frondosas que apenas dejan pasar el sol.

El final del estanque llega a unas escaleras de piedra que conducen a una calle en desnivel que pierde progresivamente todo el encanto del resto del escenario, completamente rodeado de altos muros resquebrajados sin ningún adorno aparente. Y al fondo un portón pesado de doble hoja, de madera desgastada, podrida y astillada, altísimo con dos aberturas en todo lo alto, estrechas, horizontales y con barrotes. Se podría decir que a partir de ahí se daba paso a la zona plebeya o al pueblo. El fin de un jardín señorial. Además hay una escalera a mitad de ese largo callejón seco, que conduce al paseo de piedra que bordea el estanque. Este, está lleno de escaleras y recodos, aunque no llega ser un laberinto. Simplemente es como un apeadero para las barcas que antaño navegaban por el estanque.

13 Comentarios

  • El Estanque de las Diosas

    12 de noviembre de 2008 08:09, por El Clérigo Urbatain

    Os dejo sólo un escenario, a ver si sois capaces de sacar una historia adelante. Podéis añadir lo que deseéis. Un relato corto con final, finales alternativos a un relato de un compañero. Ramas, subtramas, tramas, subtramas. Trozos cortos de la historia para que alguien la continúe.

    Si pasado un tiempo no ha tenido éxito, lo borraré. Si tiene éxito quedará tal cual quede para el disfrute de todos.

    • El Estanque de las Diosas 12 de noviembre de 2008 08:55, por JBG

      Hace ya mucho tiempo que corren rumores en el poblado, rumores que cuentan que a veces, se deja ver por los bordes del estanque, paseando, un anciano de melancólico semblante.

      Se dice que cuando muere la tarde, y la ya de por sí escasa luz que acaricia el agua del estanque va desapareciendo, como hundiéndose en el, es cuando se puede ver al anciano.

      Bien podrían no ser más que habladurías estas cosas, hijas del aburrimiento de ociosos trabajadores del pueblo, habladurías de las que sólo por la distracción y matar el tiempo se tienen a bien, pues ¿a quién se le ocurriría pasearse por el Estanque de las Diosas, después de lo que ocurrió?.

      No, es poco probable que alguien eche aún de menos ese jardín, ya sin mantenimiento, abandonado, en el que los propios árboles parecen haber decidido tragarse toda la luz por pensar que un lugar así debería alejarse de la vista de todos.

      • El Estanque de las Diosas 13 de noviembre de 2008 04:35, por El Clérigo Urbatain
        Como siempre los niños son los más susceptibles a cualquier tipo de superstición y Laurita, junto con un grupo de amigas de las clases de la escuela dominical, quizás debido al interés que estaba despertando el rumor por todo el pueblo, o sencillamente debido al gran tedio que supone escuchar a Sor Teresa recitar versículos de la biblia con su voz de chillona iluminada, decidieron ir al antiguo estanque "de trasconejao": "para ver al viejo loco" decían las chiquillas más deslenguadas; en cambio Laurita poseía una curiosidad natural ante cualquier tipo de misterio, una curiosidad reverencial, llena de respeto, que la hacían interesarse por cualquier tipo de leyenda urbana, mucho más si provenían del misterioso estanque.
        • El Estanque de las Diosas 13 de noviembre de 2008 05:00, por grendelkhan

          La niña se alejó discretamente del grupito de colegialas, aprovechando que Sor Teresa estaría empezando a rezar el rosario, dando cabezadas, hasta las cinco de la tarde, lo que le dejaba al menos una hora para jugar. Se dirigió hacia la zona de las estatuas más antiguas, que según Sor Teresa representaban diferentes versiones de la Virgen. A Laurita no le convencía ésa explicación, pues la Virgen nunca enseñaba los pechos ni mostraba una actitud tan arrogante como las de aquellas estatuas.

          Poco a poco sus pasos de fueron dirigiendo hacia un derruido pórtico, encima del cual había un búho que parecía invitarle a adentrarse entre las ruinas que antiguamente formarían un templete.

          • El Estanque de las Diosas 13 de noviembre de 2008 06:10, por El Clérigo Urbatain
            [ Off relatis: Pero, el tener que leer las anteriores aportaciones es imprescindible para poder hacer este tipo de juegos. Yo he dicho que van todas las niñas en grupo al término de la clase dominical, ¿deseas cambiar tu versión? O por otro lado, se podría dejar así como una rama alternativa. Todas las niñas se quedan en clase, salvo laurita que es una maulera.]
            • El Estanque de las Diosas 13 de noviembre de 2008 10:07, por grendelkhan

              Laurita escuchó un ruido justo entonces, se giró y vio a las demás chicas.
              - ¿A dónde vas? - preguntó Marta
              - Eso es que ahí vive el viejo loco y Laurita lo quiere ver - dijo Linda, con una sonrisa pícara dibujada en su rostro lleno de pecas.

              [Arreglado, Urba]

              • El Estanque de las Diosas 14 de noviembre de 2008 14:08, por presi
                [Pues a mi me gustaba más la otra rama ;)]
                • El Estanque de las Diosas 19 de noviembre de 2008 14:06, por El Clérigo Urbatain

                  [Off Relatis: Cierto Presi, ramas alternativas puede molar más que otras y es deseable tenerlas. El problema es que Grendel lo hizo continuando otra rama y creando una inconsistencia.

                  Grendel!!! Si lo deseas, crea la rama alternativa en condiciones respondiendo al relato de forma que quede en paralelo con mi rama, o si te da igual, que siga así y luego la corregimos antes de la publicación.

                  Graciaaaaaaas, a ambos.]

          • El Estanque de las Diosas 18 de noviembre de 2008 21:19, por Tartalo

            Laurita tenia miedo de entrar, un día, cuando era mas pequeña, recogiendo flores y bichos muertos se apartó de su madre y justo delante de ese pórtico apareció de la nada, le dió un sopapo tremendo para luego abrazarla con todas sus fuerzas, y luego gritarle, y luego arrastrarla a casa mientras Laurita lloraba de impotencia. No volvió a acercarse nunca, hasta hoy.

            Laurita miró hacia atrás. Las farolas alrededor de la orilla, las pocas que habia, ya estaban encendidas y sus reflejos largos y amarillos arañaban la superficie del agua, a Laura le parecieron dedos que intentan alcanzar una luna que flota. ¿Tanto tiempo ha pasado? Hacia mucho que tenia que estar en casa, sabia que le iban a castigar, ademas los mayores estaban raros últimamente, hablaban en voz baja después de la cena, Laura les oia desde la cama pero no entendia lo que decian, el Tio Tomás siempre se enfadaba y gritaba que todo eran habladurías, que el Alcalde no lo permitiría y cosas así y entonces papá también gritaba y todos hablaban a la vez y se mandaban callar, y así llevaban varios días, ayer se pegaron, y luego papá pegó a mamá. También tenia miedo de volver.

            Sus piernas caminaron solas, ya estaba al otro lado, las paredes cubiertas de enredaderas tenian formas redondeadas, algunas estaban caídas sobre el agua, que invadia un suelo de mosaico cubierto de ramas, pierdas, barro, un trozo de una cristalera... De pronto un ruido seco y una sombra sobre su cabeza, Laura saltó asustada, el Buho se lanzó en picado bajo unos arboles y se alejó con un ratón entre sus garras.

            Y entonces la vió, una sombra alargada con bastón que resbalaba pared abajo y desaparecía, cada vez mas pequeña cerca de la casa.

            • El Estanque de las Diosas 19 de noviembre de 2008 14:26, por El Clérigo Urbatain

              Laurita tenía miedo, mucho miedo, pensaba -¡El viejo loco viene a por mí!.- Se había internado un poco en el parque, la salida quedaba tras la sombra que la amenazaba y delante de ella las aguas verdosas del estanque. Asustada se dio la vuelta para encarar la amenaza y ...

               ¡Abuelito!
               ¡Laurita! ¿Otra vez haciendo novillos? - decía mientras se agachaba para recibir en sus brazos a su nieta.
               Abuelo, ¿eres tú el viejo loco que ronda el estanque?
               Ja, ja, ja, ja - rió afable el anciano - Eso dicen ¿eh? ¿Quién lo dice Laurita?
               La niñas de la escuela dominical y todo el pueblo hablan sobre un viejo que ronda el estanque. - dijo la niña sin poder ocultar la excitación de que su propio abuelo tuviese a todo el pueblo en vilo y que fuese el centro de todo aquel misterio.
               ¿Y tú crees que estoy loco? - dijo mirándola atentamente con los ojos como platos.
               No abuelo. - respondió ella imitándole.

              El anciano estrechó aún más fuerte a la pequeña, le tomó la mano y se dispuso a pasear por el borde del estanque. -Imagino que querrás saber porqué paseo últimamente tanto por este solitario lugar.
               ¡Pues claro! Los bustos desgastados por el tiempo, que emergían del agua silenciosa, escuchaban atentamente -Yo siempre he creido que este lugar es mágico, de pequeño, cuando tenía tu edad, solía venir aquí a escondidas, pues por entonces también era un lugar muy prohibido por la gente alta...
               ¿Qué gente alta abuelo?
               Los adultos Laurita... y tenía el mismo misterio que sigue teniendo ahora. Está exactamente igual, no ha cambiado nada a pesar de los años. El caso es que aqui, de niño, fue donde conocí a tu abuela, y fíjate si fue mágico que nos pusimos novios ya para toda la vida...
               Y dime abuelo, ¿por qué parece que en casa están enfadados porque tu vengas por aquí? ¿eh?

              • El Estanque de las Diosas 19 de noviembre de 2008 14:27, por El Clérigo Urbatain
                [Off flamis]Miércoles, los guiones al empezar una linea no salen, seguramente por códigos de escape de spip. Así que para conversaciones tendréis que usar " comillas mejor, ¿no?]
              • El Estanque de las Diosas 19 de noviembre de 2008 19:33, por Tartalo

                El abuelo sonrió, cogió a Laurita de la mano y comenzaron a pasear por la orilla, pero no en dirección a casa.

                - "Hoy se puede ver."

                - "¿Que abuelo?"

                - "Seguro que has oído muchas cosas sobre el estanque Laura. Muchas son mentiras, aunque la gente que las cuenta se las crea y nadie lo haya visto, todos conocen a alguien que conoce a alguien que lo vió. "

                Laurita se rió.

                - "Pero algunas cosas son verdad, ¿ves las rallas en la orilla? Las hace el agua al bajar, y cuando baja mucho, como hoy, puede verse a las diosas, mira."

                El abuelo apuntaba con el bastón al agua.

                - ¿Las ves?

                Aquí una, allí otra, y otra más. Bajo el agua el coro de de estatuas metálicas transformaban la luz de la luna en esmeralda.

                Eran mujeres, pero no como las demás estatuas insinuantes, altivas , y mucho menos como la virgen, mustia, lánguida. Eran... raras.

                - "¿Porque están en el agua?"

                - "Son demasiado bellas."

                El abuelo miraba ensimismado al agua, como si hubiese vuelto a casa después de muchos años.

                - "¿Abuelo?"

                • El Estanque de las Diosas 20 de noviembre de 2008 23:31, por Tartalo

                  [ya sigo yo, y acabo ésta rama (¿o no?)]

                  El abuelo estaba ausente. Laurita volvió a mirar las estatuas, el agua se movía suavemente y parecía que las diosas estuviesen bailando, la mas cercana tenia la cabeza ladeada y los brazos levantados con las palmas hacia fuera, como si quisiera parar el viento, otra estaba agachada con las manos sobre la cabeza, otra se cubría el rostro, aquella miraba al cielo y alargaba un brazo hacia Laura.

                  - "Abuelo, todos hablan de ti, bueno... del loco del estanque, y ayer el tío y papá al final se pegaron y luego también se peleo con mamá.

                  Los trozos de la magia al caer enturbiaron el agua.

                  - "No quisieron entender cuando desapareció la abuela, ¿y creen entender ahora?"

                  Serio, el abuelo cogió a Laura de la mano y volvieron sobre sus pasos. En casa nunca se hablaba de la abuela. Laura miraba atentamente al abuelo sin atreverse a preguntar, prefirió preguntar otra cosa.

                  - "¿Abuelo porque baja el agua?"

                  El abuelo ni le había mirado y seguía pensativo, Laurita se dio cuenta de que no habria una respuesta. Después de un rato, el abuelo arranco a hablar.

                  - "La casa donde me has encontrado es la casa del inglés. En realidad no era inglés, pero aquí todos le llamaban así. Era el hijo de un empresario importante, tuvo los mejores profesores de economía, de política pero a el no le interesaba aquello, solo le gustaban la poesía, la música, y sobre todo la escultura. Eso enfadaba mucho al padre, que le decía, le gritaba, que debía ser un hombre de provecho, continuar su obra, pero el no quería saber nada, no se puede obligar a alguien a continuar tu obra solo se puede inspirar, y al padre eso le consumía y poco a poco convertía el amor en odio. Un día, le dio un papel con un numero de cuenta escrito y le dijo "Para ti yo he muerto, ésta es tu parte de la herencia, ahora desaparece de mi vista". El inglés se vino aquí, porque fue el único pueblo que le permitió comprar un estanque."

                  - "¿El hizo las esculturas?"

                  - "Las esculturas mas antiguas las compró, algunas veces venían señores a decirle que debían estar en museos de historia, pero se iban y no volvían mas. Las otras las hizo el mismo, algunas se las regaló al pueblo, pero no pudimos ver las mas bellas hasta que decidió abrir el estanque al pueblo, creo que lo hizo porque se sentía solo. Desde el primer día yo me enamoré de éste estanque, venia mucho y a veces me acercaba a la puerta del taller a verle trabajar, me explicaba muchas cosas, no me dí cuenta de que eramos amigos hasta que lo perdí.

                  Se acercaban al pórtico. El búho les miraba atentamente.

                  - "¿También hizo el las diosas?"

                  - "¡Eso creen todos pero éste es un pueblo lleno de paletos y mojigatos que simplemente no entiende, para que explicarles nada!"

                  Laurita se asustó cuando el abuelo gritó, ademas le estaba apretando mucho la mano, nunca le había visto así y no se atrevía a decir nada.

                  - "Veras Laurita, la belleza es captar la vida, inmortalizar aquello que mas se ama. Pero ellos siguen obsesionados con el fantasma del Inglés, con el error que cometieron, sin comprender nada, no quieren aceptar el poder de las diosas, no vienen a ver su belleza ¡Ni siquiera cuando el agua del estanque comenzó a bajar las noches de luna! Ellas salen a la luz porque están vivas, y el agua que las Diosas desplazan cubre hasta la cintura las esculturas frías y muertas que están plantadas en medio de las calles del pueblo. No pueden seguir ignorándolas, siempre aparecerán diosas en el lugar donde arrojaron la primera con el Inglés atado a ella, siempre que en el pueblo haya al menos una persona que vea y entienda su belleza.

                  Laurita ahora si pensaba que el abuelo estaba un poco loco. Habían llegado a la casa, ésta era la puerta por la que había salido antes el abuelo y hacia un calor sofocante, cuando el abuelo abrió la puerta el infierno devoró el oxigeno, a la luz parpadeante del horno el abuelo comenzó a dar verdadero miedo a Laura.

                  - "¿Te he dicho Laurita que tú eres lo que mas amo de éste mundo?"


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